
EL PUNTO DE PARTIDA
Tenían logotipo, pero no una forma de destacar en una nevera llena de etiquetas que piden atención a la vez.
LO QUE CONSEGUIMOS
Definimos unos estándares de etiqueta que funcionan como identidad: una paleta de pasteles propia, unas tipografías fijas y una línea gráfica común. Las colecciones cambian, pero las reglas se mantienen, así que cada cerveza nueva suma reconocimiento en lugar de empezar de cero. Cada colección toma una parte de Moratalaz, como sus paradas de metro o sus parques, y le da a la marca un tema que el público del barrio reconoce como suyo.


Cada etiqueta empieza a lápiz. Después la digitalizamos para trabajar el color, las texturas y el acabado. Ese paso por el papel da a las latas un trazo humano que se distingue en el lineal y que es difícil de copiar.
LA MARCA EN DIGITAL
Del lineal a la pantalla, sin perder el carácter.
El siguiente paso de 28030 era llegar a su público sin intermediarios. Llevamos la marca a una web de marca y tienda pensada como su lanzamiento online: la lata, en 3D, cambia de etiqueta mientras se cuenta la historia de cada cerveza, del barrio al primer sorbo, hasta llegar a la compra. La identidad que funciona en la nevera funciona igual en pantalla.
¿Tu producto se pierde en el lineal? Cuéntanos qué haces y buscamos juntos la forma de que se reconozca a primera vista.